Don Mario Benedetti.

El mejor, para mí, sin duda, poeta de toda la gran tradición poética hispanoamericana. 86 años de su sabiduría nos alumbran. Baluarte de la “Generación del 45” o la “Generación Crítica”, esos clichés que tanto se usan que en realidad no dicen nada de un autor tan grande como Benedetti. Don Mario, viejo pesimista, nihilista, sentimental, exiliado de su Uruguay natal, poeta, ensayista, narrador, autor de letras para canciones, periodista, comprometido políticamente y sobre todo, decente. Un hombre moral.

Director del que fue uno de los semanarios más influyente de la vida cultural y política de Montevideo y de toda América Latina, el semanario “Marcha”. Fue clausurado en 1974, después de sufrir muchos envites tras el golpe de estado del 73, pero la actividad de Benedetti en esos años al contrario de lo que pretendían se multiplicó. A su faceta de escritor y periodista se sumó una cada vez más activa participación política en el país, como la fundación del Movimiento de Independientes 26 de marzo. Finalmente el Golpe lo obliga a abandonar Montevideo, durante largos 12 años de exilio.

Su obra literaria es lo que a mí personalmente me apasiona, independientemente del respeto como intelectual, es comprometida con la Verdad, el Amor, la Vida, las Mujeres, el Erotismo, la Soledad, el Sur. Puedes encontrar desde el verso más sencillo a la novela más profunda. Nuestra suerte fue que la policía militar de la dictadura uruguaya se ocupó de perseguirlo una vez tuvo que exiliarse por Argentina y Perú, por México y Cuba, hasta que terminó recalando en España, en Mallorca, en Madrid, durante los años duros de las dictaduras hispanoamericanas por la implícita condena a muerte que lo perseguía.

Aquí inventó la palabra “desexilio“; acostumbrarse a vivir en el país que fue el suyo, una vez que pudo volver a Uruguay tras los años de plomo de la dictadura uruguaya.

Aquí se dió lugar a una de sus más maravillosas colaboraciones, con Joan Manuel Serrat en 1985, cuando edita el disco “El Sur también existe”, donde pone música y voz a sus poemas, igual que hizo con Miguel Hernández y tantos otros grandes poetas.
Cuando era pequeña, debí escuchar ese disco miles de veces, gracias a mi padre, que tenía casi todos los discos de Serrat en casa. Recuerdo como uno de mis primeros pensamientos de algo que empezaba a parecerse al descubrimiento del erotismo la canción “Una mujer desnuda y en lo oscuro“, poema maravilloso, canción maravillosa.
Me lo aprendí de memoria, aún hoy ese poema a veces lo recorro en mi cabeza.
Qué maravilla, qué riqueza….

Benedetti trasciende más allá de sus libros, enseña la Vida. Ha sido adaptado al cine, a la radio, al teatro, a la televisión. Muchos de sus versos son música gracias a Serrat, a Silvio Rodriguez, a Viglieti, a Nacha Guevara. Y referente moral de toda una generación latinoamericana. Siempre fiel a sí mismo, irreductible en sus compromisos éticos y políticos, jamás ha caído en vociferación o pancartas, sino que comparte sonrisas desde su sabiduría, desde su distancia y su vejez.

Detrás de Borges, para mí está Benedetti, y detrás ya pueden venir Vargas Llosa, Rulfo, Cortázar, García Márquez, Cabrera Infante, Octavio Paz y todos los espléndidos talentos latinoamericanos. Pero Benedetti es Benedetti.

Saramago y Benedetti, Europa y Latinoamérica, deberían ser asignatura obligatoria en los colegios. En la asignatura “Lee para vivir“.

Vive actualmente en Montevideo, pero jamás se ha recuperado de la muerte de Luz, su esposa y compañera durante más de 60 años, después de años de Alzheimer. No me extrañaría que en no demasiado tiempo Don Mario muriera, y los dominicales y editoriales de periódicos, los suplementos culturales, Informe Semanal, telediarios, se poblaran de sus versos, sus novelas, sus ensayos, y todos nos lamentemos de la “pérdida insustituible” que supone, que es una frase que siempre me hace mucha gracia oír en este tipo de situaciones, como si algún ser humano sí lo fuera.

Eterno candidato al Premio Cervantes, si los académicos tuvieran una gota de vergüenza torera no dejarían pasar los años como hacen sin otorgárselo. Si está considerado como el galardón más importante en lengua castellana concedido a los escritores por su aportación al legado literario hispánico, se les debería caer la cara. Todos los años, todos, todos, oigo su nombre entre los candidatos probables. El 2006 tampoco ha podido ser. El premio tiene una dotación de 90.151 €, y te planteas cuánto podría aliviar las estrecheces económicas de los viejos y maravillosos escritores como él. Los candidatos son propuestos por el pleno de la Real Academia Española, por las academias de la lengua de los países de habla hispana y por los ganadores en pasadas ediciones, y otorgado por el Ministerio de Cultura. Antes no, porque el Gobierno era de derechas, ahora el Gobierno es de izquierdas, pero creo que simplemente es una cuestión de incultura, de ingratitud, de lejanía.

Junto con Ernesto Sábato, creo que suponen la mayor afrenta, vergüenza e injusticia de la Cultura en lengua Castellana.

Pero él jamás ha dicho una palabra. Se sonríe. Le basta con no perderse un partido de fútbol del Maracaná.

Suya es la frase: “No soy pesimista. Soy un optimista bien informado“.

Pero una de mis preferidas es: “De vez en cuando es bueno ser consciente de que hoy, de que ahora, estamos fabricando las nostalgias que descongelarán algún futuro.”

Quien no haya leído “La Tregua” (1960) se ha perdido una de las más sencillas, profundas y maravillosas historias que se han escrito. Y nada digo de “Despistes y franquezas” (1.989).

Hoy he necesitado releer uno de sus poemas:

Estados de ánimo

A veces me siento como un águila en el aire.
Unas veces me siento como pobre colina
y otras como montaña de cumbres repetidas.
Unas veces me siento como un acantilado
y en otras como un cielo azul pero lejano.
A veces uno es manantial entre rocas
y otras veces un árbol con las últimas hojas.

Pero hoy me siento apenas como laguna insomne,
con un embarcadero
ya sin embarcaciones,
una laguna verde inmóvil y paciente
conforme con sus algas, sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza
confiando en que una tarde
te acerques y te mires,
te mires al mirarme. “

Mario Benedetti.

Poema de Benedetti cantado por Joan Manuel Serrat en 1985.

Yo tenía 10 años.

— “Una mujer desnuda y en lo oscuro” —


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