En un dominical de hace un par de semanas o más, leí una reseña de un libro que acababa de publicarse, “A quién pertenece el mundo“, de Kevin Cahill.

Este hombre se ha dedicado a buscar los verdaderos terratenientes del mundo.
Reflexionando sobre los tres primeros puestos, la cream de la cream de los dueños de la tierra, no me extrañó que el primer puesto lo ocupe la Reina Isabel II de Inglaterra, resultado del Imperio Británico y sus múltiples extensiones en colonias. Tanto como decir que la sexta parte del planeta es suya. Resultado de la Política.

El segundo puesto lo ocupa Abdullah Bin Abdulaziz, rey de Arabia Saudí, casi dueño y señor de toda la arena del desierto. Todo es de su propiedad, claro, resultado de su inmensísima fortuna producida por el petróleo.

Pero llegamos al tercer puesto. El territorio de la Fé. La Iglesia Católica.
Sus propiedades, repartidas por todo el globo, suman unos 716.000 km. cuadrados.
Tiene propiedades, que es lo mismo que decir que es dueño de la tierra, en 163 países de los 196 que existen.
Cuenta con 2.755 obispados y 164 embajadas en todo el mundo, superada tan sólo en 6 por E.E.U.U.

Primer puesto; producto de la Política
Segundo puesto; producto del Dinero
Tercer puesto; producto de …… ¿la Fé?

La Fé decían que mueve montañas.

Lo que no sabía es que también las compraba.

Imagen: Moneda de 2 € del Estado Vaticano, con la efigie del Papa Juan Pablo II.

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