FEMINAZIS Y MACHISTÓFELES

Por Lucía Etxebarría

A mí me han llamado de todo. Gorda, prácticamente cada día. Roja de mierda, un día de cada dos. Niñata, una vez por semana. Me han llamado también giliprogre, abrazaárboles, comealgas y salvagatos. Jiménez Losantos me llama la foca sociata. 

Pero lo de feminazi no me lo habían llamado nunca, oiga. Ahora me dicen que Arturo Pérez Reverte nos llama feminazis a todas aquellas que opinamos que la REAL ACADEMIA DE LA LENGUA (RAE) es una institución sexista.

Y me ha sorprendido bastante porque lo cierto es que siempre que me he encontrado con el académico Pérez Reverte ha sido de lo más amable conmigo. Ay,,, ¿tú también, Arturo, hijo mío?

Por lo visto ni a Pérez Reverte ni a la RAE les ha gustado la iniciativa del Estatuto de de Andalucía que, siguiendo las directrices de sus políticas de igualdad de oportunidades, ha sido redactado con un lenguaje no sexista.

Un lenguaje incluyente que se refiere a la población y a sus representantes en masculino y femenino.

Cerrazón y terquedad numantinas por parte de los académicos que son capaces de la mayor modernidad y adaptación a la hora de incluir “pósit” o “pirsin” en su diccionario de términos, pero que siguen empeñados en que una “mujer pública” (yo misma) es una prostituta.

Y, ahora que caigo en la cuenta, también estoy acostumbrada a que me llamen puta. Los académicos y otra gente.

Me lo tomo con humor: ande yo caliente, insúlteme la gente.

Eso sí, en la caverna se debe estar mucho más calentito.”

Publicado en Diario ADN, diciembre 2006.

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Lo del término “feminazi” se está convirtiendo en algo muy de moda, y es bien triste. Evidentemente no lo ha inventado Pérez-Reverte, es un término peyorativo e insultante que lleva ya mucho tiempo en la calle, años, pero que cada vez se extiende más como una plaga vírica, facilona, burlona, despreciativa, por todos los países, iniciándose en EEUU y contagiando a Europa, y lo que me inquieta es contemplar cómo ha podido llegar a salir hasta de los labios de una persona tan inteligente como Pérez Reverte….

Me quiero agarrar a que no es más que el fruto de la más absoluta ignorancia.

Se puede estar o no de acuerdo con el lenguaje no sexista en la Administración. Se puede o no estar de acuerdo con la implantación de la Cuota por parte del Gobierno, se puede o no estar de acuerdo con la llamada Paridad, todo eso……….. todo se puede discutir, y tener puntos de vista distintos. Hasta yo misma tengo mis reservas, mis dudas y mis inquietudes. No sé si es la dirección correcta.

Pero a partir de que alguien catalogue todos estos esfuerzos, estudios, propuestas, como maniobras de “feminazis”, yo, me echo a temblar.

¿De qué tienen tanto miedo?

La ignorancia sí es temible. Meter en un mismo saco Feminismo, Androcentrismo, Misoginia, Patriarcado, Hembrismo, Machismo, Sexismo, Instrumentalización, Ingerencia, Militancia…….. sólo puede dar un cócktel pestilente y nublador de la razón más lúcida.

Estamos demasiado acostumbradas ya a cosas así. En lugar de rebatir los argumentos, discutirlos, hablarlos, es más fácil tratarnos de locas, de agresivas. La clave está en asociar estas ideas con la violencia, y así desprestigiarlas y restarles valor, porque sí, es cierto, vienen a violentar viejos y caducos esquemas. Pero de ahí al Nazismo, creo, se rebasan todos los límites.

Monserrat Roig dijo hace casi 2 décadas:

“Todavía en nuestros tiempos la palabra feminismo da miedo.

Todavía ser “feminista” significa, para algunas mujeres, distanciarse de los hombres, ser una mujer distinta, agresiva, amenazadora de la paz y de la convivencia. (…) Las críticas sobre el feminismo y las feministas son hoy más sutiles y más subterráneas que en los tiempos del sufragismo. (…) Quizás porque no se entiende lo que significa ser feminista, quizás porque a veces sólo se analizan los aspectos más externos de su lucha, sin intentar profundizar en las causas que la motivan.
Para algunos, las feministas son mujeres frustradas, sexual y afectivamente, que desembocan su fracaso personal hacia un abusivo enfrentamiento entre los sexos. (…). Hay quien piensa que el Feminismo es una revancha irracional contra la supremacía masculina, una especie de machismo al revés. Para los que creen esto último, las feministas son las amazonas de un matriarcado futuro que pretenden convertir el sexo masculino en un siervo de sus ambiciones y propósitos.

Pero a lo largo de la historia de la humanidad ha habido pocos movimientos tan anatematizados, ridiculizados e incluso ignorados como el Feminista. Quizás porque el Feminismo cuestiona las raíces más profundas de las relaciones entre hombres y mujeres y apunta a una nueva manera de entender el mundo.”

Montserrat Roig, “El Feminismo” (1.981)

Imágenes:

– Anagramas “creados” para la corriente “Feminazi”, asociando la esvástica Nazi fascista con el símbolo femenino o la F.

– Símbolo del Movimiento Feminista, chapas feministas, parcarta y fotografía de las primeras manifestaciones en EEUU en los años 70.

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