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Dicen que los finales felices son historias inacabadas.

Yo lo único que sé es que en una semana se pueden reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la faz de la Tierra y prenderles fuego, y calentarse con esa hoguera del Amor quemado.

No me gustan las personas que huyen a la primera cuando las cosas se ponen feas; eso implica que te importan más las cosas que la persona, y es algo que no tiene vuelta atrás. Algo se rompe para siempre. Yo hubiera dado la vida por ti. Ya no.

Ojalá fuera ya dentro de cinco años, cuando no seas más que un recuerdo. Mientras haya dolor, no existe el punto final. Mientras tanto, aguanta en pie.

A veces pienso que si lo que se pretende es una pareja estable, desde luego lo menos recomendable es intentarlo con alguien a quien se ame con locura, a quien se proteja por encima de todas las cosas, incluida de una misma. Pretender que el amor dure toda una vida es absurdo, casi naif.
Es casi como no haber aprendido nada de la vida.

Y ese ha sido mi error.

Ya no sé ni lo que escribo. Días para olvidar.

La moneda con la que el Amor se cobra sus servicios es la devastación“.

Juan Benet

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