Probablemente uno de los más desconocidos símbolos LGTB (siglas que designan colectivamente a Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales). Como tantos otros, nacido en la década de los 70 del siglo XX.

Y como tantos ellos también fruto de la violencia, la reivindicación y el dolor. Todo símbolo tiene detrás una historia, y a mí me encantan las historias…

Corría el año 1.969. En San Francisco (EEUU), el periódico San Francisco Examiner había estado publicando artículos y editoriales con contenidos despectivos, insultantes y homófobos a cuenta de la proliferación de bares y clubs gays en la ciudad, que se empezaba a convertir en el naciente foco del desarrollo LGTB que llegó a ser posteriormente, y aún es hoy día dentro de la inmensidad de los EEUU.

Las entonces iniciales asociaciones homosexuales, el Frente de Liberación Homosexual (Gay Liberation Front, GLF) y la Sociedad por los Derechos Individuales (Society for Individual Rights, SIR) organizaron una marcha de protesta pacífica contra la sede del periódico por estos hechos. Evidentemente la marcha no tuvo el final deseable, no sólo hubo enfrentamientos, detenciones y agresiones, sino que será recordado (al igual que los sucesos de Stonewall, al igual que el 8 de mayo feminista) como un día de inflexión en la lucha por los derechos y las reivindicaciones homosexuales cuando aquello significaba jugarse literalmente la vida.

Aquel 31 de octubre de 1.969 será recordado como “Viernes sangriento de la mano púrpura”.

Durante los disturbios, desde la zona alta del edificio del periódico se arrojaron depósitos de tinta de la impresión de los periódicos sobre los manifestantes, supongo que con el fin de alejarlos. Gracias a ella, aquellos tipos escribieron por todas partes con sus manos, sobre las paredes del edificio, “Gay Power“, y otras frases que con el tiempo se convirtieron en emblemas de la lucha LGTB.

Ahí se fraguó el símbolo. Estamparon sus manos color púrpura por todos los edificios del corazón de la ciudad de San Francisco, en una de las primeras y más importantes demostraciones de visibilidad gay en aquellos años.

Una gran historia. En todos los sentidos.

Pregúntale a las nuevas generaciones de gays que desfilan fiesteros el Día del Orgullo si conocen la Mano Púrpura, y te preguntarán si es una nueva aplicación de Android… en fin, esa es otra historia.

Han pasado más de 40 años. Más de una generación.

En febrero del año 2.007 se publicó la lista de fotografías galardonadas en la edición nº 51 del prestigioso premio “World Press Photo“, cita para mí ineludible año tras año.

El 2º premio de la categoría ‘Contemporary issues‘ se otorgó al fotógrafo húngaro Zsolt Szigetváry por esta fotografía:

Dos hombres esperando ayuda médica tras los ataques sufridos durante la “Marcha del Orgullo Gay” en Budapest (Hungría) el 10 de julio del 2.007, cuando grupos de extrema derecha irrumpieron en la manifestación provocando incidentes violentos. Hubo muchos heridos.

En la actualidad, Hungría sí es uno de los países de la antigua Europa del Este más avanzados en el reconocimiento de los derechos del colectivo LGTB.

Pero cuando hace cinco años contemplé esa mano ensangrentada que abraza, a mi mente llegó como un chispazo la vieja (y olvidada) Mano Púrpura.

Los ojos siempre tienen memoria.

 

 http://www.worldpressphoto.org/

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