Supongo que alguien sabrá el por qué del nombre de este blog. Sí, es el título de una novela de Terenci. Terenci Moix.

Yo leí esta novela cuando tenía 16 años, es decir, cuando tener 16 años significaba todavía ser una niña, nada de adolescentes que se hacen piercing y toman la píldora del día después, no, “mis” dieciséis añitos. Una cría que iba al mismo colegio de monjas donde entró cuando era una parvulita, que llevaba uniforme, absolutamente virgen de la vida y que pensaba que de mayor jamás fumaría ni se maquillaría. Hace de ésto ya demasiados años. ¡Cómo ha cambiado el mundo…..!

Siempre he leído. Siempre leeré. Recuerdo de pequeña montañas de cuentos infantiles en el suelo de mi cuarto de jugar, cuentos clásicos y modernos, recuerdo que los devoraba. Recuerdo que después vino la colección de libros de Barco de Vapor, la colección de Esther y su Mundo, la colección de Candy, Candy, El Club de los Cinco, la Biblioteca de los Jóvenes Castores……. Era lo que más me podía gustar del mundo. Leer. Después, viene un día en el que sin proponertelo das el pequeño paso de leer literatura para adultos, dejando ya todo eso de la literatura infantil y juvenil, sus dibujos, sus pastas duras. De repente un día, del salón, coges sin saber un libro cualquiera y empiezas a leerlo, y dices “Ostias, ésto está bien”. Mi primer libro fue una recopilación maravillosa de las Selecciones del Reader´s Digest, una edición preciosa encuadernada en piel azul con labrado en oro, que contenía “Se ha posado el Aguila”, de Jack Higgins, “No tardará en amanecer”, de Alan Burgess, “El pecado mortal de Minnie Santagelo” de Anthony Mancini, y otro más que no recuerdo. Debieron ser los años 86-87. Recuerdo como si fuera hoy la sensación del relato de los alemanes espías en la Segunda G.M., notaba ese frío, esa oscuridad de la noche, esa desesperanza, como en mi propia piel.

Desde entonces no paré. Pero en el año 1991 cayó en mis manos “Garras de Astracán”. Y en gran parte, todavía no me atrevo a decir si gracias o por desgracia, soy como soy por ese libro. Quizás sea el que más me ha marcado en mi vida, quizás no el mejor que haya leído, quizás ni sea necesario, pero siempre, siempre, vendrá conmigo donde vaya, me recordará de donde vengo, quién soy, me salvará de las garras de la oscuridad como tantas noches a lo largo de tantos años ha hecho, tantas noches enteras apurando un examen en las que hice un descanso al abrigo de su compañía, tantas noches de dudas, miedos, que me apaciguó. Por él tomé probablemente la decisión más importante de mi corta vida, pues es la que más me ha marcado hasta ahora. Dar el salto. Tirarme a ciegas y sin paracaídas, arriesgarme a dar la vuelta por completo a todo mi mundo y poner mi vida en manos de otra persona y decir “Ahí la tienes, haz con ella lo que quieras”. Puedo no tocarlo, incluso durante años. Sé que está ahí, y sé que cuando mi corazón me lo pida me giraré, alargaré mi mano para buscarlo, y lo abriré por cualquier página.

Y nada me reconfortará tanto.

Supongo que ésto es lo más parecido a las madres con sus hijos. Nada me importa de la opinión de los demás sobre ella, para mí siempre será especial, al igual que Terenci. Me formé como persona a su sombra, y hace ya nueve años que su ausencia hace más gris todo el color de los días. El mundo siempre será menos interesante sin él. Para siempre estará dentro de esa caja que contiene mi vida.

“…. Si así eres tú y así me siento yo, que muera el siglo de una vez. Regresemos al origen sin mirar lo que dejamos atrás. Desde el fondo de ese origen, desde lo más profundo de aquel tiempo en que fuimos verdaderamente grandes, todos nuestros dioses nos protegen de las garras de astracán.”

Un beso, Terenci. Menudas debes formar por ahí.

P.D.:

1.- Programa Imprescindibles (La 2 TVE, 2.011), recorrido sobre la vida personal y literaria de Terenci Moix gracias al fabuloso archivo histórico de TVE.

2.-  Documentos, del periódico El Mundo (2.003) tras su fallecimiento.

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