La Literatura como alimento.

-“Los demás miembros de mi familia fueron muy afortunados, en cierto modo. Gracias a la enanez de su imaginación y el corto alcance de su memoria, no era gran cosa lo que pedían: más que nada, comida y fornicación, y de ambas dispusieron en cantidad suficiente como para ir tirando mientras les duró la vida. 

“Pero eso no era vida para mí. Como cualquier idiota, tenía aspiraciones. Y además, estaba aterrorizado.”-

Extractos de “Firmin” (2.007), del escritor Sam Savage.

Primera novela de este escritor, publicada cuando tiene 70 años, mecánico de bicicletas, carpintero, pescador, tipógrafo y doctor en Filosofía por la Universidad de Yale.

Si hay algo de lo que me voy convenciendo a mi edad es a no perder nunca la esperanza de que siempre, contra todo pronóstico, seguirá habiendo un cierto tipo de escritores y que llegarán a tus manos, tarde o temprano, sus novelas, sus relatos. Tal vez en un periodo largo no aparezcan, te pierdas entre miles de palabras que no alimentan, tu estómago se vacíe poco a poco y transportes vidas ajenas que no formarán nunca paisaje de tu vida.

Pero existen, están ahí, esperándote, o van a nacer.

Y esa certeza es un clavo ardiendo.

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