Juro por dios que es verdad!!

Servidora, que coge el metro y el autobús a diario desde que tiene 13 años, lo puede corroborar.

Creo firmemente que empezamos a tener un problema. Que sí, que Twitter está muy bien, que hay gente enganchada a Facebook, que el Whatsapp es muy entretenido… aceptamos pulpo. Pero el otro día me dió por pensar cuánto tiempo hace que no comparto una mesa o unas copas sin que al menos alguien (pongamos menor de 50 años) no le eche varios vistazos a su móvil, sin haber emitido éste sonido alguno. Con los dedos contados. Y me faltarían manos y pies para llevar la cuenta de los que lo hacen compulsivamente (cada 15 min., cada 10?…), sin motivo aparente (no tienen un bebé en casa, o un familiar ingresado, o un hijo viajando en avión a N.Y.), en medio o intercalándolo con la conversación. ¿Es realmente necesario?.

Soy de esas pocas gilipollas que disfrutan en el transporte público, como los jubilados en las obras, o las señoras en los bancos del parque mirando pasar gente. He aprendido tanto, he visto tanto, he escuchado tanto, me han pasado tantas cosas a lo largo de todos estos años, que casi debería haber pagado matrícula como si de un doctorado en Vida se tratase. Me he enamorado y me han abofeteado en un autobús, personas absolutamente desconocidas, para hacer una idea aproximada.

También me tocará ir a comisaría, ya verás, porque llegará el día en que le arranque el móvil a algún que otro niñato de mierda para que el altavoz de su música de mierda le salga directamente del ano.

Pero, asociales aparte, creo que nos dirigimos de cabeza hacia un lugar; el pavor absoluto al silencio.

Cada vez estoy más convencida; estamos formando una generación incapaz de estar sentado, o de pie, solos, sin hacer nada. Sólo “estar”. Y no sentirse aterrorizados.

Como cuando a los niños traviesos se les lleva al “rincón de pensar” tras una trastada, lo cual siempre me ha parecido como inocular veneno. Adultos incapaces de soportar el silencio. Porque ese silencio, esas manos inmóviles, conllevan una conversación con uno mismo. Y de ahí el pavor.

PD: tengo coche, pero cojo el transporte público; tengo una Blackberry, pero no pago conexión a internet en él. Me niego a estar permanentemente localizada, localizable y localizando….. loca, loca, loca….. Locos vamos a acabar todos. Pequeños dioses de nuestro tiempo malgastado.

Anuncios