Leo hoy en la prensa que la plataforma sueca de streaming Spotify (que supongo todo el mundo conocerá, y sí, es sueca, como Ikea) ha publicado su estudio resumen del año 2012; y resulta que la canción más escuchada del año ha sido ésta:

– “Según sus datos, la canción más escuchada del año es  ‘Somebody That I Used To Know’  de Gotye la cual fue escuchada más que ninguna otra pista a nivel mundial, batiendo al éxito de Carly Rae Jepsen‘Call Me Maybe’ y llevándola al segundo lugar. ‘Somebody That I Used To Know’ fue también la canción más compartida por los usuarios de Spotify en todo el mundo, a través de diversas plataformas cómo Facebook y Twitter. En España la canción más escuchada fue  ‘Somebody That I Used To Know’  de Gotye.”

Debo confesar que me ha sorprendido, esperaba a Lady Gaga, Adele, Rihanna, Michael Teló, el propio “Call me maybe”, qué se yo, hay tantos, o al puto chino del baile del caballo.

Recuerdo que hace algunos meses, rendida a los pies de esta canción y preguntándome si Gotye no era sino un hijo no reconocido de Sting (física y musicalmente), encontré un vídeo por el bendito Youtube que alguien había colgado, con nada menos que ¡3 horas! continuadas de esta canción, en un bucle que dejaba respirar los finales y los comienzos, y sospecho que a una velocidad algo inferior a la del vídeo oficial, lo cual era, simplemente, maravilloso.

Obviamente, ya no está disponible por reclamación de copyright, lástima. En el mundo de hoy, nadie se para a distinguir la devoción del plagio.

Ese momento en el que te das cuenta que esa persona a la que has amado por encima de ti misma se convierte simplemente “en alguien a quien conocías”. Cuando los amantes abandonados lloran la pérdida del ser amado, esa es una percepción que ni siquiera entra en sus posibilidades. Pero pienso que ese, justo ese momento, que ocurre además sin que te des cuenta, de repente, un día cualquiera, ese es el momento en el que la herida cicatriza. No que sientas que ya no la amas, por supuesto, no que tengas una nueva pareja, sino exactamente esa sensación. Lo que no significa que no pueda doler en los días de lluvia, como todas las cicatrices. Pero ya está, se cerró. Mientras eso no ocurra, date por jodido.

Recuerdo que me contaba un íntimo amigo, hace años, que después de un abandono de pareja a la que amaba profundamente, y por la que derramaba seis o siete lágrimas todos los días por la mañana en la ducha durante dos años, por caprichos del destino se la encontró en una celebración a la que fue invitado. Cuando le pregunté qué había sentido al verla después de más de tres años, de escucharla hablar y observar cómo se desenvolvía, su respuesta fue, no sin cierto tono de tristeza en la voz: -“Me pareció una mujer ridícula” -.

Acta de defunción de un amor.

– Vídeo oficial

– Subtitulada al español

Anuncios