Sampedro

Te levantas temprano, somnolienta. Te lavas la cara. Te preparas el desayuno. No enciendes la radio, como acostumbras, no sabes por qué. Te apetece silencio en la cocina, no sabes por qué… Recoges tu dormitorio, haces la cama, te quitas el pijama, y mientras, enciendes el ordenador para echar un vistazo a la prensa digital.

Te encuentras de bruces con el titular: “Ha muerto José Luis Sampedro a los 96 años de edad“.

Murió la madrugada del domingo al lunes, y ha sido ya incinerado esta mañana de martes negro. Tras ello, su mujer, por expresa voluntad de Sampedro, ha hecho pública la noticia. Ella ha dicho en el canal 24H de TVE que lo que él pedía era “Que se llore lo menos posible y que se siga luchando.”

Pues, le digo, en ello seguiremos, viejo profesor, sabio, maestro lúcido. Me he puesto manos a la obra en mi lucha particular, pequeña e intrascendente, pero la que me toca. A lo largo del día alargaré la mano y abriré uno de sus libros, viejo caballero y señor de otros tiempos. Más joven, luchador y desobediente civil que muchos veinteañeros. Ahora es época de reseñas. Yo lamentaré este jodido mundo que no distingue y no hace a un puñado de personas inmortales, por mucho que esa idea le horrorizara. He perdido un referente. Un ejemplo de vida. Hoy me siento un poco huérfana.

“Educados para no pensar” Mayo 2011.

 

Programa “Salvados” de Jordi Évole, enero 2012.

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