GIOCONDA

Decía alguien, que soy incapaz de recordar quién, que probablemente La Gioconda es quien más tonterías tiene que escuchar al cabo del día en todo el mundo.

He ahí la muestra. Museo del Louvre. Por un momento me he imaginado a mí misma como ella, sentada, con sus manos entrelazadas, su media sonrisa y su mirada lateral, viendo las caras de millares de personas que se han asomado frente por frente a sus ojos. Y así desde 1.503, que ya ha llovido un poco, parece. Es el cuadro más famoso del mundo, una mujer sentada observando a su espectador. No hay ninguna acción en él. Eso es algo que siempre me ha llamado la atención, la antítesis entre el cuadro y su repercusión delirante, frenopática, enloquecida, en la sociedad que la contempla.

Todo esto viene a colación porque el otro día alguien me dijo que, por un momento, le había parecido yo “la Gioconda“. Cosas que pasan… Observaba yo el corazón de un centro comercial, un hervidero de personas, desde una mesa de café compartido. La otra persona andorreaba en su móvil concretando algo y cuando levantó la mirada, yo ya me había ido mentalmente, yo ya no estaba allí. De ahí lo de “Gioconda”.

Recordé una canción de Pedro Guerra. Rebusqué por Youtube y la encontré. Y además, en el Palau de la Música (Barcelona), uno de esos 60 o 70 sitios del mundo donde quiero que repartan mis cenizas. Qué grande Pedro Guerra, incluso antes de cantar. Cómo funciona nuestro sistema. Cómo funcionamos nosotros.

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